25/3/20

La empatía y solidaridad que está en todos

Esta mañana llamaba a gran parte de mis alumnos y alumnas para saber de ellos y poder ver las posibles dificultades a las que se están enfrentando en estos días. No había grandes problemas, más allá de algún ordenador averiado y de la falta de costumbre de trabajar de otra forma. La adquisición de nuevos conocimientos a distancia, mediante herramientas tecnológicas también necesita su tiempo de adaptación si no se está acostumbrado a estas formas de hacer.

Pero lo que si me ha llamado la atención es que también en la Comarca de Los Vélez algunos de mis alumnos y alumnas estén acometiendo diversas acciones para ayudar a sus vecinos. Desde fabricar mascarillas hasta echar una mano a personas incapacitadas o mayores, foco de esta nefasta pandemia. 

Por tanto, no todas los conocimientos y enseñanzas que tratamos de trasladar los profesores y profesoras se encuentran en los libros. También son importantes las enseñanzas vitales que vivimos en el día a día y de la que debemos ser permeables, aprended de ellas y progresar. Y dos de ellas, son sin duda, la EMPATÍA y la SOLIDARIDAD.

Lejos de dedicar estos días, como estudiantes, a tareas mundanas como el ocio televisivo o a través de videos o videojuegos, pensar y ayudar a los demás es una demostración del esfuerzo por mejorar y madurar, por ser personas de provecho y por el deseo de progresar hacia la formación de ciudadanos y ciudadanas integras dispuestas a luchar por su país y por los suyos. Bravo por ellos y ellas. 

Como leía esta mañana en el Periódico El País
La respuesta está en darnos una pausa para saber encontrarnos, para aprender a resistir sin dejarnos arrastrar por el miedo, para saber apreciar mejor lo que antes tuvimos y para potenciar nuestros lazos y afectos con lo que todavía tenemos. Volver a Wuhan, para ayudar, es una forma de darnos cuenta de que todo aquello que estamos haciendo ahora casi por obligación lo deberíamos haber hecho ayer, y que aún estamos a tiempo de hacerlo mañana.
Solidaridad, ciudadanía, causas sociales, cooperación, activismo y emprendimiento social son algunos de los elementos que siempre han formado parte de Pienso, Luego Actúo, pero ahora, más que nunca, son ingredientes indispensables para convertir esta crisis en una oportunidad de cambio que fortalezca los lazos de nuestra sociedad. Durante casi un año y medio, hemos conocido las historias de personas increíbles que ya estaban cambiando el mundo y, en este contexto, mientras imaginamos posibles futuros tras la pandemia, su ejemplo nos recuerda la necesidad de ser útiles. Es hora de actuar, y así lo hemos hecho.

Lee este interesante artículo en el siguiente enlace: elpais.com

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