10/2/20

Antonio, el profesor de la motivación

Esta semana hablamos con Antonio, profesor de economía del I.E.S José Marín, que dejo su trabajo en una asesoría para dedicarse a la educación.


1. ¿Por qué decidiste dejar tu anterior empleo y dedicarte a la educación? ¿Fue fácil ese cambio?
Antonio, frente al Mar Mediterráneo.

Era algo que siempre tuve en mente. No me veía toda la vida presentando declaraciones de IRPF, IVA y contabilizando facturas. Ya había tocado techo en la asesoría. Había que realizar muchas horas extraordinarias las noches y los sábados y llegó un momento que era demasiado. Hice el CAP en un Instituto y tuve la oportunidad de dar una clase. Fue una experiencia muy gratificante. Salí de allí con la sensación de haber hecho algo que me hacía sentir realizado. Y ahí tuve claro que ésa era mi vocación. Comencé a estudiar en los huecos que tenía y me presenté a las oposiciones. 

Por supuesto que no fue fácil, mi estreno como interino fue en un pueblo de Cádiz, y eso implicaba alejarse de mi zona de confort. Pero no me arrepiento en absoluto. Porque para mí no es un trabajo, lo veo como un hobbie. Es una pasada dedicarte a algo que te gusta.

2. ¿Se han cumplido tus expectativas?
Por supuesto que sí se han cumplido. Poder transmitir lo que sabes a otras personas es una gran suerte, dotarles del conocimiento como la gran herramienta para mejorar este mundo. Hay que lograr que tengan toda la información necesaria para poder ser críticos y desenvolverse con soltura en un futuro. Y además yo aprendo cada día muchas cosas de mi alumnado. Es algo recíproco y muy enriquecedor.


3. ¿Cómo definirías el trabajo de profesor?
La veo como la profesión más bonita del mundo. Hace falta mucho más que una formación, algo de autoridad (mi punto débil), empatía, respeto, entrega y vocación de servicio. Si hay vocación, es verdaderamente apasionante. Me da mucha pena el desprestigio social que actualmente tiene esta profesión. Hay un estereotipo muy fuerte de que los profesores no hacemos nada y eso no es cierto. La gente cree que terminamos de trabajar a las 14:45.  Yo dedico muchas horas en casa a preparar las clases porque es mi responsabilidad. Algunas familias tampoco ayudan demasiado, pues los niños deberían venir ya de su casa con una cierta educación, o mejor dicho, con unos modales que al menos a mí sí me enseñaron. Educar es una tarea compartida de padres y docentes, a veces se pierde esa óptica. Los profesores asumimos el compromiso de formar a todos los que el día de mañana con su trabajo tirarán de la economía. No es tarea fácil, pero el respeto debería adquirirse en casa y en clase simplemente mantenerlo y reforzarlo.

4. ¿Te consideras un profesor de métodos clásicos o utilizas las nuevas tecnologías?
Soy más partidario de los métodos clásicos. Aprendí así y no me ha ido mal. Habrá quien diga que es mejor innovar, pero creo que lo importante es generar interés por la materia o módulo que se imparte. De vez en cuando hago cosas nuevas. Por ejemplo me gusta mucho el Kahoot porque consigue implicar al alumnado al mismo tiempo que se aprende. Algunos alumnos que ya están en la universidad al cabo de un tiempo vienen a pedirme que les deje mis esquemas. Eso me hace pensar que será porque les sirven.

5. ¿Qué es lo más complicado y lo más gratificante de tu profesión?
Lo más complicado es el primer día de clase, cuando me encuentro con 30 personas nuevas en un aula y están todos callados analizándome al milímetro a ver qué grado de confianza pueden tomarse el resto del curso. Superado ese día, lo demás no me asusta. Y también es muy complicado cuando no puedo aprobar a una persona que por sus notas no llegan al 5, pero sé que ha hecho un esfuerzo y no quiero desmotivarlo. Eso no es agradable. 

Lo más gratificante sin duda es cuando te encuentras en la calle un antiguo alumno/a y te saluda con entusiasmo porque se alegra de verte. Significa que dejaste algún tipo de huella en esa persona.

6. ¿Cómo definirías a tu alumnado?
Mi alumnado es en una palabra muy...heterogéneo! Tengo de todas las edades. Mis niños de 1º ESO son muy nobles, y trabajo muy bien con ellos. Aún tienen muy idealizada la figura del "maestro", como ellos me llaman. Es más difícil trabajar en 4º ESO y Bachillerato porque lógicamente es una edad más complicada, pero también ahí hay algunos y algunas que son excelentes. De forma que compensa, siempre compensa. Y 1º de Administración y Finanzas son un ejemplo de compañerismo y buen rollo como nunca lo he visto antes, lo digo totalmente en serio. Ahí hay quien compagina trabajo y estudio y eso es digno de admiración.

7. ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
En mi tiempo libre necesito el contacto con la naturaleza. Mi pasión número uno es la bicicleta, y después también me encanta ir a la playa. Últimamente me estoy aficionando al senderismo. Y por supuesto no podría vivir sin la música, que es una de las mejores compañeras de vida.

8. Al ser de fuera ¿Qué te parece la comarca? ¿Qué destacarías?
Como soy de Lorca, antes de trabajar aquí ya había visitado alguna que otra vez los pueblos de los Vélez, por ejemplo cuando había nieve. Ahora que conozco a sus gentes, me he dado cuenta de que, en general, son familias humildes vinculadas a la agricultura y eso me hace sentir identificado porque yo también he vivido siempre en el campo. Yo destacaría principalmente los excelentes paisajes y que son pueblos acogedores, donde no te sientes un extraño. Tanto es así que a mí me gustaría quedarme aquí para siempre!

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